19 de mayo de 2015

Inmensidad

Poema

Inundaste de flores mi jardín,
y me hablaste en un suspiro sutil,
quebrantaste el invierno intenso,
que se apoderaba de mis sueños.
Llenaste de ríos mis caminos,
para que fluyera libre el agua.
Para que con su fluir se llevara,
mis tristezas ya desarraigadas.

Pasó un alcaraván, cantó una paraulata,
y bajo las palmas del llano,
se escuchó tu alegre serenata.

Con sonido de arpa, cuatro y maracas,
fuiste ablandando mi corazón.
Ya no siento más la tristeza,
del coleador solo en la manga.

Porque todo lo llenaste,
porque no me abandonaste,
porque en este llano inmenso,
me llenaste de recuerdos.

Comparte en

Seguro también te gustan

Inmensidad
4/ 5
Oleh

Suscripción por email

Suscríbete por correo electrónico y recibe notificaciones de nuevas entradas.

Deja un comentario o sugerencia